Salimos de Palma prácticamente sin darnos cuenta para encontrarnos con el puerto de Sa Creu, una ascensión coqueta que se integra de forma inmediata en la ruta desde la capital mallorquina. Con una longitud de unos 5,5 kilómetros, nos encontramos ante un puerto muy noble y accesible, ideal tanto para cicloturistas que se inician como para aquellos que buscan un puerto agradable para rodar a buen ritmo sin una exigencia extrema.
La carretera es estrecha y está muy bien asfaltada, lo que permite disfrutar de una conducción fluida. El perfil se mantiene mayoritariamente llevadero, aunque cuenta con algún tramo central donde las rampas pueden rondar el 7%, llegando incluso a tocar el 10% en ciertos puntos de la mitad de la ascensión. Es un puerto que, aunque no forma parte del reto Cima, destaca por su entorno natural y su carácter auténtico.
Durante el ascenso, nos ha acompañado Abelardo, quien destacaba la calidad de la experiencia: "No es que se ruede solo a gusto, sino que encima el entorno es espectacular y el puerto no es muy exigente. Tiene ese puntito de seis o siete por ciento que te permite rodar tranquilo y hablar, pero si se quiere apretar, también se puede". Efectivamente, es un puerto que permite ambas modalidades con total comodidad.
El paisaje nos ha regalado momentos muy especiales, con tramos donde la arboleda crea una sensación de túnel que aporta sombra y frescor, algo que se agradece enormemente. La integración del entorno es notable, resaltando incluso las barandillas de madera en algunos puntos, que aportan un toque rústico y de montaña mucho más estético que las estructuras metálicas convencionales. Es, en definitiva, una gozada rodar por estas carreteras rodeados de la naturaleza y el sonido característico del monte mallorquín.

Impresionante vista panorámica del Puerto de Cala Tuent en Baleares

Carretera Curvada en el Ascenso al Puerto Viejo de Bonrrepós