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En una jornada soleada, cubriendo el recorrido ciclístico hacia la estación de esquí de Valdelinares, se narra la experiencia de ascenso que resulta ser una de las vertientes más intrigantes y menos conocidas de este puerto, por la población de Gudar. La carretera fue asfaltada en 2017 para unirla con la que sube desde Linares de Mora, lo que ofrece una nueva variación a los ciclistas.
A lo largo de los 22 kilómetros de ascenso, los ciclistas disfrutan de un terreno que, aunque largo, no presenta desniveles extremos. La carretera está en excelente estado, con tramos de doble carril que se estrechan a medida que avanzan, pero siempre manteniendo un buen firme, lo cual facilita el pedaleo. El recorrido incluye varias subidas y bajadas, permitiendo disfrutar con calma del hermoso paisaje circundante.
Este puerto, mayormente llevadero, requiere siempre de precaución debido a la longitud del trayecto. Aunque habrá que afrontar tramos donde el desnivel puede llegar al 10% o 12%, es la combinación de distancias y pequeños descansos lo que hace del puerto una opción excepcional tanto para ciclistas experimentados como para aquellos que desean aventurarse en nuevos desafíos. Los repechos irregulares también proporcionan una oportunidad de mantener el ritmo y disfrutar de las pequeñas bajadas.
La ascensión es acompañada por la impresionante vista del paisaje, donde la naturaleza se presenta en todo su esplendor. La sierra de Gudar ofrece un entorno pre-pirenaico que hace de la travesía una experiencia visual impactante. La altitud alcanza hasta los 2000 metros, asegurando unas vistas panorámicas inigualables y una conexión directa con la majestuosidad del entorno natural.
Durante este recorrido, se aprecia el valor añadido de contar con carreteras recientemente asfaltadas que permiten nuevas variantes y opciones para los ciclistas. La combinación de terreno tranquilo y ascenso suave crea una experiencia única y enriquecedora que cualquier entusiasta de la bicicleta debería considerar.
Es importante resaltar el clima cambiante de la región, donde en cuestión de minutos, el tiempo puede transformarse de cálido a tormentoso, exigiendo a los ciclistas estar siempre alerta. Los vientos que llegan del Mediterráneo hacen de esta área un lugar donde las condiciones pueden variar drásticamente.
El ascenso culmina en la estación de esquí, después de aproximadamente una hora de pedaleo, lo que permite no solo disfrutar de la bici, sino dejarse deleitar por la serenidad del entorno. Con un tráfico escaso pero siempre presente, la seguridad es una prioridad constante. Finalmente, la experiencia en Valdelinares no solo desafía la resistencia física, sino que también invita a una verdadera comunión con la naturaleza en uno de los parajes más hermosos destinados a la práctica del cicloturismo.

Ascenso al Coll de Fredes con Vistas al Embalse

Panorámica espectacular desde Buenavista del Norte hasta Cruz de Hilda - Masca