Portalet

por Laruns (Francia)

Datos técnicos

28,3 km

Distancia

1285 m

Desnivel

4,54%

% Medio

9%

% Máximo

1794 m

 Altitud

Asfalto óptimo

211

Descripción

Partimos desde Laruns, en pleno corazón pirenaico francés, donde arrancan algunos de los puertos más míticos del ciclismo. Mientras a la izquierda queda la carretera hacia el Col de l’Aubisque, nuestra ruta se dirige hacia la derecha, rumbo al Portalet, un puerto fronterizo entre Francia y España que se ha ganado a pulso el apodo de “el puerto eterno”. Sus más de 28 kilómetros de ascensión, con pendiente moderada pero constante, lo convierten en una subida que se hace muy larga y psicológicamente exigente, especialmente cuando se afronta dentro de la Quebrantahuesos, donde marca grandes diferencias entre quienes llegan con fuerzas y quienes no han sabido dosificarse.

El inicio del Portalet es sencillamente espectacular. Avanzamos encajados en un cañón, con las paredes de roca elevándose a ambos lados y el río rugiendo en el fondo. El sonido de las cascadas, el agua corriendo y la frondosidad del entorno hacen que estos primeros kilómetros sean de los más agradecidos del puerto. El asfalto está en muy buen estado y la carretera se presenta muy rectilínea, con pocas, casi ninguna herradura clásica. Esta combinación de buena rodadura y pendiente llevadera puede ser peligrosa: invita a rodar “un punto de más” sin darnos cuenta, algo que se acaba pagando con creces más arriba.

A medida que ganamos altura vamos dejando atrás el tramo más cerrado. La vegetación pierde densidad y el valle se abre poco a poco. El Portalet es un puerto muy homogéneo en trazado y orientación, pero no por ello monótono: según avanzan los kilómetros, el paisaje va cambiando y nos va ofreciendo diferentes ambientes. En esta primera parte encontramos detalles curiosos, como una pequeña cueva con una imagen de la Virgen de Fátima en la ladera izquierda, que recuerda a la gruta original, o varias fuentes junto a la carretera, una de ellas con lavabo público incluido, algo poco habitual y muy útil para quienes afrontamos la subida en pleno verano o en marcha cicloturista.

Alrededor del kilómetro 9 se sitúa el primer avituallamiento líquido de la Quebrantahuesos. Suele ofrecer únicamente agua, pero cumple perfectamente su función: es un buen punto de referencia para dividir mentalmente la ascensión en tres bloques de unos 10 kilómetros. La parte media del puerto discurre todavía entre bastante vegetación y seguimos encontrando largos tramos rectilíneos. Aquí ya empezamos a notar que, aunque las cifras globales de pendiente no asustan, la acumulación de kilómetros en subida se va cargando en las piernas. Los “picos” puntuales al 8–9 % se sienten mucho más cuando el cansancio empieza a aparecer.

En esta zona media pasamos también junto a infraestructuras eléctricas ligadas al embalse que se encuentra más arriba: centrales hidroeléctricas y conducciones que nos recuerdan el aprovechamiento energético del valle. Visualmente no es el tramo más espectacular de la subida, pero sí uno de los más traicioneros desde el punto de vista físico. Si llegamos aquí con demasiado ímpetu gastado en los primeros kilómetros, la sensación de puerto interminable empieza a hacerse muy real.

Hacia el kilómetro 16–17 alcanzamos la presa y el embalse, un punto clave tanto a nivel paisajístico como psicológico. La presa del Portalet marca una especie de “medio puerto tardío”: ya llevamos más de la mitad del desnivel y, al mismo tiempo, tenemos la impresión de que comienza otra subida diferente. El entorno se vuelve más abierto, el valle adquiere un aire claramente glaciar y tenemos una visión panorámica de la carretera que se pierde recta hacia adelante. Aquí la altitud se deja notar en la vegetación y en la exposición al viento, al sol o, como en nuestro caso, a la lluvia y la niebla de un día otoñal.

En esta ascensión entrevistamos a Javi, un ciclista con 26 participaciones en la Quebrantahuesos a sus espaldas. Su experiencia confirma lo que muchos sentimos en este puerto: el Portalet no destaca por rampas extremas, sino por lo largo que se hace, sobre todo en la parte final, cuando la vista se pierde en rectas que parecen no acabar nunca. Javi insiste en la importancia de guardar fuerzas en el Marie-Blanque para poder afrontar con garantías este coloso fronterizo, y comenta cómo, año tras año, este tramo alto del Portalet se convierte en juez silencioso de la marcha, donde los que han calculado mal sus esfuerzos pierden minutos a manos llenas.

A partir del embalse el puerto entra en su último tercio, el más característico y, para muchos, el más duro mentalmente. El paisaje es amplio, abierto y muy expuesto al viento. En días con aire de cara, avanzar aquí puede convertirse en una auténtica agonía; con aire favorable, en cambio, se gana fluidez y la subida se hace algo más llevadera. Una de las peculiaridades de esta parte alta es que vemos, a lo lejos, la carretera que vamos a recorrer varios kilómetros por delante. Esa visibilidad hace que el puerto sea muy desmoralizante: coronamos un falso llano o una curva amplia y, al mirar, descubrimos otro largo tramo recto que nos espera más arriba.

No faltan puntos singulares también en esta sección final: varias galerías excavadas en la roca, donde se agradece un pequeño resguardo del viento y de la lluvia, y donde suele ondear la bandera de Aragón, recordándonos que nos aproximamos a la frontera hispano-francesa. La sensación glaciar del valle se acentúa, con laderas amplias y redondeadas, praderas de altura y, en ocasiones, ganado pastando cerca de la carretera. A diferencia de otros grandes puertos pirenaicos, aquí no tenemos una sucesión de curvas de herradura que nos vayan “escondiendo” lo que queda; el Portalet nos lo enseña todo de golpe, y ahí reside una parte importante de su dureza psicológica.

En nuestro caso, afrontamos la ascensión en la edición más atípica de la Quebrantahuesos: la de 2022, aplazada a septiembre por una ola de calor extrema en junio. Fue la primera vez que la marcha se disputó en otoño, con un ambiente muy diferente al habitual: cielos grises, temperaturas suaves, nubes bajas, chubascos intermitentes y tramos con algo de niebla. Estas condiciones añadieron un plus de épica a la subida, aunque también obligaron a gestionar bien la ropa: paradas rápidas para ponerse o quitarse chubasqueros, manguitos que se quitan para poder volver a ponerlos secos más arriba y la típica duda de si abrigarse más pensando en el descenso.

En los últimos kilómetros la pendiente media ronda el 6 %, con algunos tramos donde podemos rozar el 10–11 % de forma puntual. No son rampas imposibles, pero llevan ya más de veinte kilómetros de esfuerzo acumulado detrás. Es aquí donde se ve si hemos administrado bien las fuerzas: quienes han sabido subir “kilómetro a kilómetro”, sin dejarse llevar por los tramos suaves del inicio, suelen llegar a esta parte con capacidad para mantener un ritmo digno; quienes no, viven el final como una auténtica cuenta atrás agónica hacia la frontera.

La llegada al Portalet, alrededor de los 1.800 metros de altitud, supone el cierre de una ascensión que, sin ser la más dura en cifras puras, sí se gana con creces la fama de puerto sin fin. En nuestro cronómetro, la subida se nos fue por encima de las dos horas, bastante más de lo que habíamos calculado al pie del puerto, lo que confirma que el Portalet castiga cualquier exceso de optimismo. A cambio, nos regala un recorrido variado, con un inicio encajado y espectacular, una parte media donde entran en juego la constancia y la paciencia, y un tramo final amplio, ventoso y visualmente infinito que deja una huella especial en la memoria de cualquier cicloturista.

Os animamos a subirlo con calma, dividirlo mentalmente en bloques y saborear cada tramo: desde el cañón inicial y las cascadas hasta las galerías y el paisaje de alta montaña cercano a la frontera. El Portalet no es sólo un número en la altimetría; es una experiencia completa en la que aprenden tanto las piernas como la cabeza.

Fotos

Un momento importante la llegada a la presa en la QBH, Portalet por LarunsCiclistas enfrentando la lluvia en el puerto de Portalet Lluvia y esfuerzo en el Puerto de Portalet Conquistando la cima bajo la lluvia en el Puerto de Portalet Arriba del Portalet por Laruns

Vídeos de la altimetría

Portalet por Laruns (Francia) en 360 grados con Miguel Ángel Granero
00:02:18
AltimetríaRodilloPuertos360Francia
altimetría: http://www.todociclismoradio.com/es/alt-1367-puertos-en-360-grados/284-portalet-laruns

Bicicleta de Miguel Ángel:
Colnago CLX 3.0 (2012)
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Desarrollos: 52x36 y 11x34 (11 velocidades)

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+puertos en 360 grados: http://www.todociclismoradio.com/es/alt-1367-puertos-en-360-grados
Fotografía: Amazonprime

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Fotografía: La Croix de Fer conseguida!

La Croix de Fer conseguida!

Fotografía: Conseguido el Lac du Tech

Conseguido el Lac du Tech

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