| CIMA | MA06 |
| Relive | https://www.relive.com/es/view/vLqe9L2wnRq |
| +info | https://www.altimetrias.net/aspbk/verPuerto.asp?id=287 |
| Reel | https://www.instagram.com/reel/DLp2PIRNX5l/?igsh=aTJtN296MzNvc2N4 |
Subimos Navafría por su vertiente de Lozoya, en plena Sierra de Madrid, un puerto fronterizo con Segovia que corona en torno a los 1.771 m partiendo desde unos 1.100 m. Son 11,5 km de ascensión continua y muy “noble”, con asfalto en excelente estado y tráfico generalmente contenido para tratarse de una carretera de paso. Está presente en la marcha La Perico y, para quienes siguen el Reto CIMA, permite “doblete”: Madrid por esta ladera y Segovia por la opuesta.
El desarrollo del puerto es agradecido y sostenido. Los primeros kilómetros se mueven en el 5–6,5% con mucha regularidad, ideales para encontrar ritmo. Entre los km 6 y 7 llega el tramo más exigente, en torno al 7,8%. Después aparece un respiro cercano al 3% antes del encadenado final. En la parte alta se suceden varias herraduras con puntas puntuales del 10–11% a la salida de las curvas, pero suaviza enseguida. Los últimos 500 m son muy llevaderos, alrededor del 3%, lo que deja una coronación amable incluso si venimos justos de fuerzas.
El entorno es uno de sus puntos fuertes. La primera mitad discurre entre frondosidad y buena sombra, con robles y vegetación cerrada que forman un auténtico túnel verde. Acompaña el murmullo de un arroyo a la izquierda, un sonido que hace más placentera la subida y se agradece en meses calurosos. Al superar los 1.600 m el bosque se abre y se disfrutan vistas al embalse del valle y a las cumbres de la sierra; es habitual ver ganado pastando en los prados altos, lo que añade carácter al paisaje.
Consejos prácticos: el asfalto permite rodar fino y conviene montar un desarrollo generoso para gestionar bien las rampas de las herraduras. No hay fuentes junto a la carretera durante la ascensión; en Lozoya sí podemos rellenar bidones antes de empezar. Aunque el tráfico es escaso, es una vía de conexión entre valles y conviene extremar la atención en curvas y cambios de rasante. Por altitud la temperatura puede refrescar y la humedad aparecer en zonas sombrías; una prenda ligera puede marcar la diferencia en el descenso.
Es un puerto muy apropiado para aprender a dosificar un esfuerzo de algo más de una hora y, al mismo tiempo, una delicia para quien disfruta de subir a ritmo sin obsesión por números. Se anima a los ciclistas a afrontarlo con calma, saboreando el bosque, las herraduras y las panorámicas finales. Además, la zona invita a encadenar otras cumbres cercanas como Morcuera, Cotos, Canencia o Navacerrada (con la extensión a la Bola del Mundo) y a planificar una escapada cicloturista con mucho juego en pocos kilómetros.
Compartimos la carretera con buena compañía: Miriam Muñoz y José Alpoy, ciclistas de fondo y breveteros, encarnan esa filosofía de disfrutar sin prisas, charlando y rodando constante. Con la estampa de Lozoya, su iglesia y el embalse como telón de fondo, Navafría ofrece una experiencia completa: deportiva, paisajística y de puro cicloturismo.

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