| CIMA | MA10 |
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Nos encontramos en la Comunidad de Madrid, en el bonito y tranquilo entorno del valle del río Puebla, donde arranca una de las vertientes más atractivas del Puerto de la Puebla, la que asciende desde la Puebla de la Sierra. Se trata de una subida incluida en el Reto CIMA y que, además de su interés ciclista, nos regala un entorno muy cuidado y casi sin tráfico, ideal para disfrutar de la bicicleta con calma.
Nada más dejar el puente sobre el río, la carretera se encarama hacia la Puebla de la Sierra. El acceso al pueblo ya nos adelanta el encanto de esta vertiente: casas de piedra, calles empedradas y una travesía muy pintoresca que cruzamos con la sensación de estar en un lugar detenido en el tiempo. En el interior del casco urbano encontramos varias fuentes donde podemos aprovisionarnos de agua, algo a tener en cuenta antes de afrontar el tramo más sostenido del puerto. Pasamos junto a la plaza principal, la iglesia y, a la salida, la zona deportiva con frontón a la derecha y campo de fútbol sala a la izquierda, un detalle que confirma el carácter vivo del pueblo, sobre todo en verano.
Ya fuera del núcleo urbano, la carretera se estrecha y el ambiente se vuelve plenamente montañoso. El asfalto se encuentra en un estado inmejorable y el trazado comienza a encadenar curvas que hacen la subida muy entretenida. Es un puerto de porcentajes bastante mantenidos, en torno al 6 % durante buena parte de la ascensión, con picos que se acercan y superan el 8 % en algunos tramos. No se trata de una subida extrema, pero sí exigente si queremos llevar un ritmo alegre, y perfecta para disfrutar si preferimos subir con calma, apreciando el entorno.
A medida que vamos ganando altura, el paisaje se abre y empezamos a identificar, al fondo, la zona de coronación, con un mirador que permite contemplar gran parte del trazado que vamos dejando atrás. El puerto ofrece una combinación muy agradable de tramos más suaves, donde podemos “darle un poco más de alegría” a la pedalada, y otros algo más serios, en los que el porcentaje se sitúa en torno al 8 % e incluso alcanza cifras de dos dígitos al salir de alguna herradura. Todo ello con una sensación de paz y tranquilidad que hace que el esfuerzo merezca la pena.
Aunque el tráfico es muy escaso, conviene no confiarse. Podemos encontrarnos con algún coche suelto, una furgoneta o incluso, como nos ha ocurrido, un camión de bomberos, así que es recomendable mantener ese punto de precaución que nunca sobra en una carretera de montaña estrecha. La vegetación y el entorno son frondosos, pero según la hora del día el sol puede quedar muy alto y limitar las sombras en la calzada, algo que notaremos especialmente en los tramos donde la pendiente aprieta. Aun así, alguna brisa suele aliviar el calor, y el buen firme permite concentrarnos en el pedaleo sin sobresaltos.
Los tres últimos kilómetros son, sin duda, de los más vistosos. El puerto se retuerce en una sucesión de curvas de herradura muy fotogénicas, con algún tramo que se dispara al 11–12 % justo a la salida de estas curvas. Es una zona donde apreciamos perfectamente el serpenteo de la carretera, viendo, a nuestra izquierda, el dibujo del puerto y las laderas que hemos ido superando. Las vistas se vuelven espectaculares según nos acercamos a los 1.600 metros de altitud, con la sensación de estar rodando por un balcón natural sobre la sierra.
En el tramo final ya tenemos la sensación de poder “tocar” la cima con la mano. La pendiente alterna pequeños respiros con rampas sostenidas, y nos permite jugar con el desarrollo, subiendo o bajando coronas según el momento. Es un final muy agradecido, tanto por el trazado como por el paisaje que se abre ante nosotros. Al llegar a la parte alta, cruzamos el característico paso canadiense que marca la entrada a la zona de coronación del Puerto de la Puebla.
Una vez arriba, el mirador se convierte en el gran protagonista. Desde él disfrutamos de una panorámica de 360 grados realmente espectacular, en la que podemos seguir con la vista el trazado de la vertiente que acabamos de subir y gran parte del entorno natural que la rodea. Es un lugar perfecto para detenernos, abrigarnos si es necesario y saborear con calma el premio al esfuerzo. Este mirador hace que la subida tenga un plus especial: no solo coronamos un puerto clásico del Reto CIMA, sino que lo hacemos en uno de los balcones paisajísticos más bonitos de la sierra madrileña.
El Puerto de la Puebla por la vertiente de la Puebla de la Sierra es, en definitiva, una ascensión muy completa: carretera estrecha pero con firme excelente, porcentajes constantes y asumibles, curvas enlazadas que hacen la subida amena, casi ausencia de tráfico y unas vistas finales difíciles de olvidar. Os animamos a subirlo y a disfrutarlo con calma, aprovechando las fuentes del pueblo, el encanto de su travesía empedrada y, sobre todo, la recompensa del mirador en la cumbre.

Museo del Ciclismo en Madonna del Ghisallo con Bicicleta

Grandes vistas subiendo al puerto del Túnel de Manzanera