| Más Información | Altimetrías |
| Relive | Ver Relive |
Ubicado en el corazón de Asturias, nos encontramos en la encantadora población de Cabañaquinta, dentro del concejo de Aller. Esta área es reconocida por sus espectaculares puertos de montaña, entre los que destaca La Collaona, una carretera familiar para los aficionados al ciclismo y que ha sido testigo de la Vuelta a España en diferentes ocasiones. Este puerto también representa un paso natural hacia otros destinos icónicos, como Coto Bello y el Puerto de San Isidro, este último marcando la frontera con León.
La Collaona ofrece un recorrido de cinco kilómetros y medio, con una pendiente media del ocho por ciento. Aunque no es especialmente extensa, la subida desafía a todos con su pendiente constante, lo que invita a encontrar un ritmo cómodo para disfrutar del trayecto. Según Perico, este fue uno de los lugares donde más sufrió, resaltando la dureza y la demanda física del ascenso.
A lo largo del recorrido, el asfalto se presenta en excelente estado, con una vía de doble carril que, aunque sin arcén, no tiene un tráfico abrumador. Esto brinda un entorno seguro y sereno para los ciclistas y permite concentrarse en el hermoso paisaje que se despliega hacia el Valle del Río Aller. Cada pedalada ofrece una vista más impresionante que la anterior, convirtiendo el esfuerzo en una recompensa visual inigualable.
Miguel Ángel Granero, al mando de su bicicleta Colnago CLX 3.0, nos ofrece una visión única del puerto en compañía de su amigo Marcé, un lugareño de Cabañaquinta que comparte sus conocimientos sobre la ruta y sus secretos ocultos. La conversación entre ambos hace alusión a los momentos emblemáticos vividos en esta subida y destaca la belleza inherente de las verdes colinas asturianas, comparándola con cuán insólitamente verdes se tornan en comparación con otras regiones.
Al llegar a la cima, a 850 metros de altitud, las recompensas son múltiples. No solo se alcanza el límite del concejo, sino que el panorama circundante se abre ante los ojos, ofreciendo una vista espectacular de las montañas que ciñen la región. A pesar de la falta de sol durante el día del recorrido, el entorno natural no deja de impresionar con su majestuosidad.
Es a esta impresionante cumbre donde se despide la ruta, no sin antes asegurar que las experiencias vividas en este ascenso son de esas que dejan una marca imborrable en la memoria. Un trayecto que promete tanto desafío como satisfacción para aquellos que decidan enfrentarse a sus pendientes.

La Croix de Fer conseguida!

Conseguido el Lac du Tech