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Nos hemos desplazado hasta Cocentaina para afrontar el puerto de las Canteras, una subida corta pero muy exigente. Con apenas 3,3 kilómetros de ascenso, se trata de una auténtica prueba de esfuerzo en la que la gestión del ritmo es fundamental desde el primer metro.
El trazado es bastante rectilíneo y el asfalto, ancho y en muy buen estado, permite rodar con fluidez siempre que las fuerzas acompañen. Sin embargo, el perfil no concede descanso a quien no llegue bien preparado, ya que las pendientes se mantienen altas durante casi toda la subida.
El puerto arranca de forma contundente, con una exigencia inmediata nada más cruzar un pequeño puente sobre la vía del tren. Tras este inicio se encuentra un ligero respiro alrededor del primer kilómetro, donde la pendiente se suaviza de forma momentánea antes de volver a endurecerse.
Durante el ascenso, el paisaje se caracteriza por la presencia de cipreses alineados a la derecha de la carretera y por la tranquilidad general de la zona. No obstante, conviene recordar que se trata de un entorno de canteras, por lo que es habitual el tránsito de camiones en días laborables. Es importante extremar la precaución, especialmente en los tramos de menor visibilidad.
Superada la parte central del puerto, donde las rampas permiten un ligero alivio y se disfrutan unas vistas espectaculares de Alcoy a la izquierda, llega el momento de prepararse para el verdadero desafío. El tramo final de la ascensión es, sin duda, el más duro: los últimos 600 metros se convierten en una rampa demoledora, con una pendiente que ronda el 15–16% de media y con picos que alcanzan aproximadamente el 20%.
En ese último sector la carretera se hace muy vertical y la sensación de dureza se multiplica. Es el típico tramo en el que cuesta incluso hablar y en el que cada pedalada exige la máxima concentración. Aquí es donde este puerto se ha ganado su fama y donde la historia del ciclismo ha dejado huella, ya que fue en este escenario donde Alejandro Valverde se impuso en la Vuelta a Valencia.
Nuestra recomendación para quienes decidan afrontar este puerto es utilizar un desarrollo amplio y adecuado para rampas muy duras, especialmente si no se está acostumbrado a este tipo de esfuerzos explosivos. No es una subida apta para cualquier cicloturista, tanto por su intensidad concentrada como por su final tan agresivo.
Una vez superada la zona de la cantera y coronado el puerto, la sensación de recompensa es inmediata. El esfuerzo queda grabado en las piernas, pero también la satisfacción de haber conquistado uno de los retos más intensos y exigentes de la zona de Cocentaina y Alcoy.

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